NO PENSAR / PABLO ROSALES / by Aldo de Sousa

NO PENSAR

Mi primera muestra, hace ya quince años, se llamó Hay que pensar más antes de mostrar. El título era una ironía “basada en hechos reales”; unamaledicencia recibida que reutilicé a mi favor para autoafirmarme (almenos así lo creí) pero cada quién lo interpretó como quiso y así estaba bien. Ahora, todo cambió y hay que decir las cosas bien claras porque, hasta el arte, todo es cada vez más opinable.

Me explico. No pensar nombra un método que no es muy distinto a la pintura automática del surrealismo. Recuerdo los argumentos de laresistencia de la pintura siempre volviendo. Para conceptualizarla, (yhacerla más actual) se hablaba mucho del “tiempo”. La pintura asíconsiderada transmuta en una actividad reflexiva sobre el tiempo mismo. Todo es proceso, y la pintura es una forma de meditación sobre (ya través) del tiempo. ¡Pero yo nunca tengo tiempo!

“Sin ataduras nadie se quiere mover” dice Lucas Martí, ¡cuánta razón! Si te obligan es mejor, y se llama “proyecto”. Lo proyectado es deuda, una promesa que obliga a ser. El proyecto gana tiempo.

Soy un Pintor de domingo (sin dominio del arte aduanero). Someterme aun estricto marco en forma de rombo (proyecto) me proporciona la brevelibertad de pintar sin ningún plan. Las imágenes aparecen sobre lamarcha (y sobre la mancha también).

Las máscaras, por su parte, surgen de la cultura, esa ideología que nos lleva a encontrar en cualquier forma un rastro humanoide.

Pablo Rosales, octubre 2018